Día de Santa Rosa de Lima: Patrona de Manuel Alberti

Diario de la ciudad de Manuel Alberti (30-8-21) www.manuelalberti.com.ar – Este 30 de Agosto se celebra en Argentina el día de Santa Rosa de Lima, quién además es Santa Patrona de la localidad de Manuel Alberti. Cabe destacar que la localidad celebró siempre la fecha conjuntamente con la Localidad de Villa Rosa, también en Pilar ya que la comparten. Para Manuel Alberti era la única celebración que representaba su identidad Católica, pero eran muchas las personas que no profesan dicha religión y no se sentían identificadas completamente. Fue así que tras escribir la historia de Manuel Alberti ( KM 42, historia de una localidad llamada Manuel Alberti (ISBN 978-987-33-1595-4). Declarado de INTERÉS MUNICIPAL por decreto 1439-15 según expediente N° 4089-5243/15), el periodista e historiador José Cuello, logró desdoblar dicha celebración y proponer y justificar una nueva que alcanzara a más personas y fue así que se aprobó la fecha fundacional de Manuel Alberti establecida entonces como el 11 de Julio , por la llegada del primer tren.

La Fiesta universal de Santa Rosa de Lima (1586-1617), patrona de Perú, América y las Filipinas, se celebra el 23 de agosto. Sin embargo, en el Perú, su país natal, a Santa Rosa se le celebra el día 30, es decir, una semana después. La Fiesta de Santa Rosa de Lima es feriado nacional y fiesta de guardar en tierras peruanas.

Rosa, la primera santa de América, solía decir: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús”.

Isabel Flores de Oliva nació en Lima (Perú) el 20 de abril de 1586 y fue bautizada el 25 de mayo de ese mismo año. Aunque su nombre era Isabel -puesto en honor a su abuela materna-, una india que servía en su hogar la empezó a llamar de cariño Rosa, debido a su belleza y al color que lucían sus mejillas. Poco a poco esa forma cariñosa de llamarla sería adoptada por sus propios padres, aunque su uso se limitó inicialmente al entorno familiar.

Rosa recibió una esmerada educación, así como una profunda formación espiritual. Es así que tuvo noticia de la figura de Santa Catalina de Siena, a quien admiraría el resto de su vida.

A los once años tuvo que mudarse con su familia a Quives, un pueblo ubicado en las serranías de Lima, como consecuencia de los problemas económicos que acarrearía el fracaso de su padre en la explotación de una mina. Ciertamente fueron tiempos difíciles para los Flores de Oliva, pero en los que también llegaron muchas bendiciones.

En 1597, Santo Toribio de Mogrovejo, entonces Arzobispo de Lima, en visita pastoral a Quives, le administró el sacramento de la Confirmación. De acuerdo a la costumbre, quien se confirmaba podía recibir un nuevo nombre. Isabel recibió el de Rosa.

Al cumplir los veinte, la familia volvió a la capital. Rosa trabajaba todo el día en el huerto y durante la noche cosía ropa para las familias pudientes, con lo que contribuía al sostenimiento de su hogar. A pesar de las dificultades, era una mujer feliz. Para ese entonces, ya dedicaba muchas horas a la oración y a la práctica de la penitencia.

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