Tras la restauración de otro tranvía en Manuel Alberti

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Fue modificado para funcionar cómo aula, biblioteca y usado por Scouts,  ahora será restaurado por el periodista y escritor local José Cuello.   

Diario de la ciudad de Manuel Alberti (22-12-20) www.manuelalberti.com.ar – El periodista, escritor, historiador,  restaurador y conductor de TV,  José Cuello, apuesta a una segunda oportunidad para rescatar el pasado de Manuel Alberti restaurando otro tranvía.

 En el año 2011 mientras escribía el libro KM 42 fue en búsqueda de los resto de los tranvías que formaron parte de la Obra Cardenal Ferrari cuando la localidad aún era un caserío y la visión de una Monja hizo que se trajeran 5 cajas de tranvías siendo usados 2 de ellos como aulas (dónde nació la escuela nro. 2) uno cómo consultorio, otro como biblioteca y el último como Pilchería (lugar donde se compraba ropa usada entre otras cosas)

Fue así que un solo tranvía se dejó en el Instituto María Madre Nuestra y el resto fue llevado  un predio cercano y en ese lugar Cuello encontró sólo uno de los vagones en 2011 toralmente destruido, como queriendo ocultar el pasado del lugar,  este testigo de antaño  conservaba sólo el frente y el “costillar” de parantes.  Ante ese triste hallazgo el periodista decidió limpiar el lugar, buscar números de serie y comenzar una restauración hasta donde pudo y este hecho le valió llamar la atención de  CLARÍN siendo tapa del mismo en ese año. Tras una crisis económica por la cual atravesó, el escritor  en 2014 pretendió continuar su obra pero fue la última vez que se supo oficialmente de aquellos restos y del trabajo y esfuerzo realizado por el joven vecino para retener y restaurar la historia porque  misteriosamente los restos desaparecieron de ese predio.

Con el paso del tiempo Cuello siguió adelante buscando afianzar mucho más la identidad local llevándolo de esa forma a estrenar en cine, en TV, en colegios e instituciones  el documental  que lleva el mismo nombre que el primer libro y que fue con lo cual fundamentó y propuso la creación de la fecha fundacional tomando el 11 de julio de 1965 como el día que paró por primera vez el tren en el viejo apeadero a cuarenta y dos kilómetros de capital federal.

El tiempo siguió corriendo y llegó entonces el cincuentenario de la localidad en 2015, el lanzamiento de la Capsula del tiempo con mensajes de muchos niños al futuro y más adelante en el tiempo un monolito con la tierra de la tumba del presbítero Manuel Alberti en 2018  que dio paso a la publicación  de un nuevo libro , presentado desde la Antártida Argentina narrando la vida del sacerdote que da nombre a la localidad y que en dicho libro se cuenta cómo el autor de la obra realizó una investigación y excavación en el Obelisco Porteño para buscar los restos del presbítero ya que fue sepultado en 1811 donde luego en 1936 se construiría  el ícono porteño. La tierra de ese campo santo hoy yace en la plaza de Manuel Alberti en un monolito que va rumbo a ser declarado de interés Nacional.

Por una fortuita jugada del destino Cuello pidió autorización recientemente  a las nuevas autoridades del Instituto María Madre Nuestra para poder intentar reacondicionar el tranvía ubicado en la institución educativa y que otrora fue usado como aula, biblioteca y finalmente depósito para los Scouts.

Franco Ricoveri, actual directivo,  tras analizar el pedido accedió abiertamente puesto que a su parecer la historia contenida en ese objeto, bien vale el intento.

“Hace un par de años, el día que llegué a conocer el Instituto María Madre Nuestra, y después de los saludos de rigor, mi antecesor, el Profesor Héctor Mila me mostró un pequeño cuadro que tenía en su oficina: los tranvías. Probablemente la foto más conocida. Desde el techo de uno de ellos se ve a nuestros paisano “Este fue nuestro origen y es nuestro emblema” -me dijo-. Abajo de los tranvías se leía: “la caridad nos une”, frase que nos recordaba a los pioneros de la Obra del Cardenal Ferrari.” Manifestó.

“Hoy el Colegio es inmenso y sigue creciendo; Manuel Alberti ya no es campo, pero “la caridad” sigue surgiendo y el último tranvía sobreviviente nos lo recuerda: “la mayor obra de caridad es enseñar al que no sabe” y ese es el legado del María Madre Nuestra. El testimonio de amor de todos los que lo hicieron posible está “hecho carne” en ese tranvía”, concluyó  el Representante Legal  del IMMN.

Cuello, restaurador, reconocido en el distrito pilarense  por haber rescatado y reconstruido el busto de Juan Manuel de Rosas de la plaza 12 de Octubre  y la Virgen del Rosario de 4 metros de altura en el ex batallón de los Polvorines  en Malvinas Argentinas junto con la restauración de  la ermita de Don Orione en la Plaza de San Miguel, busca tratar de quitar las chapas acanaladas, las baldosas y machimbre que fue agregado a la estructura del tranvía para regresarlo a su forma original.

Para ello deberá esperar que el grupo número 15 de Scouts se mude a nuevas instalaciones en el predio dejando así libre el vagón para su restauración.

Tras la pérdida definitiva de los otros tranvías por desapego a la historia de quien debía velar por ellos, ahora se mantiene una única oportunidad al conservarse gracias a los Scouts ese vagón reformado  ya que en los últimos tiempos se transformaron en custodios de ese tranvía que forma parte de la historia del instituto.

“Nos sentimos muy orgullosos de ser custodios de parte de la Historia del Instituto manteniendo en pie el último de los cinco tranvías que conformaron la Obra Cardenal Ferrari, Pioneros de la Evangelización en Manuel Alberti” afirmó fervientemente Carlos Alberto Rugilo, (MS) del  Grupo Scout María Madre Nuestra.

Mientras la mudanza de los Scouts se planifica, para restaurarlo  Cuello ya ha visitado el lugar por dentro y por fuera consiguiendo recopilar datos y ha comenzado con los diseños de cómo se verá finalizado.

“Siento que la vida me dio una  segunda oportunidad nueve años después para rescatar esa parte de la historia de la Obra Cardenal Ferrari, y así demostrar que pese a todo lo que se perdió por falta de criterio, hoy pueda resurgir en un lugar dentro de esta institución  y que sea apreciada por la comunidad toda. Sé que no es una tarea fácil pero por la memoria de aquellos pioneros evangelizadores  y educadores hoy estoy más que satisfecho por todo lo que se viene y que siento que puedo llevar adelante con el acompañamiento de  quienes así lo desean también” expresó entusiasmado el Periodista y restaurador.

Por eso agradezco profundamente la apertura de la institución y siento que uno de esos tranvías en los cuales estuve de pequeño está muy próximo a volver a la vida y eso hará que jamás se vuelva a despreciar el pasado sino que se valore como tal” Finalizó José Cuello.

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